viernes, 31 de octubre de 2014

Nuevos pobladores de Sedella en el año de 1572

Los pobladores que llegan a Sedella en el año de 1572 para sustituir a los moriscos que fueron expulsados de esta villa por orden de Felipe II son los siguientes:
                                                                     
Melchor de Paniagua, capitán, procede de Granada acompañado de su mujer y tres hijos. Aporta a la defensa de la villa una espada y un arcabuz.

Juan Gómez de Losada, el Viejo. De Archidona. Le acompañan mujer y hijo. Son tres de familia. Porta espada y arcabuz

Juan Núñez que viene de Archidona con su familia que la forman siete personas. Porta espada y arcabuz. Trae consigo 21 cabezas de ganado vacuno.

Juan de la Cruz, de Archidona. Su familia la forman su mujer, cuatro hijos y un esclavo. Trae dos cabezas de ganado vacuno. Porta espada y arcabuz.

Bartolomé de Carrión,  procedente  de Archidona, mujer, dos hijos, un esclavo y una esclava y dos criados. La familia la componen ocho personas. Trae 11 cabezas de ganado vacuno. Aporta a la defensa una espada y un arcabuz.

Antón Fernández, de Archidona. Su familia la forman su mujer, seis hijos y tres esclavos. Su familia la forman 11 personas. Trae cinco cabezas de ganado vacuno. Porta espada y arcabuz.

Blas de Aro, de Archidona. Su familia la forma su mujer y cinco hijos. Trae consigo 8 vacas. Porta espada y ballesta.

Francisco Escudero, de Archidona. Mujer y tres hijos. La familia la forman cinco personas. Posee espada y ballesta.

Diego de Toro. Procede de Nogales, tierras del Ducado de Feria Trae mujer, dos hijos y un criado. La familia la forman cinco personas. Trae espada y arcabuz.

Bartolomé Ruiz de Montemayor, Procede de Archidona. Su familia la forman su mujer y un hijo. Porta espada y arcabuz.

Alonso Ruiz, de Archidona. Su familia la forman cinco personas. Porta espada y ballesta.

 Diego Fernández de la Vega, de Archidona, mujer y dos hijos. Porta espada y ballesta.

Juan Gallego, El Mozo, hijo de Juan Gallego el viejo, mujer y cinco hijos. Son siete de familia. Porta espada y ballesta.

Juan de Santiago, vecino de Santiago. Tiene mujer y tres hijos. Son cinco de familia. Porta espada y arcabuz.

Juan de la Cruz, de Archidona. Su familia la forman su mujer, cuatro hijos y un esclavo. Trae dos cabezas de ganado vacuno. Porta espada y arcabuz.

Bartolomé de Carrión,  procedente  de Archidona, mujer, dos hijos, un esclavo y una esclava y dos criados. La familia la componen ocho personas. Trae 11 cabezas de ganado vacuno. Aporta a la defensa una espada y un arcabuz.

Antón Fernández de la Hija, de Archidona. Su familia la forman su mujer, seis hijos y tres esclavos. Su familia la forman 11 personas. Trae cinco cabezas de ganado vacuno. Porta espada y arcabuz.

Blas de Aro, de Archidona. Su familia la forma su mujer y cinco hijos. Trae consigo 8 vacas. Porta espada y ballesta.

Francisco Escudero, de Archidona. Mujer y tres hijos. La familia la forman cinco personas. Posee espada y ballesta.

Diego de Toro. Procede de Nogales, tierras del Ducado de Feria, provincia de Badajoz, Trae mujer, dos hijos y un criado. La familia la forman cinco personas. Trae espada y arcabuz

Juan Gallego, El Mozo. Viene de Archidona. Trae mujer y dos hijos. Son cuatro de familia. Porta espada y ballesta.

Cristóbal Jiménez (Jiménez) procede de Archidona. Viene con su mujer y cuatro hijos. Son cinco en la familia. Porta espada y ballesta.

Pedro de Aragón de Igualada. Procede de Horcajo-Toledo. Viene con su mujer y cinco hijos. Son siete en la familia. Trae espada y arcabuz.

Juan Muriel, de Archidona. Trae mujer y cuatro hijos. Son seis en la familia. Porta espada y Ballesta.

Pedro  Fernández, de Pedro Andrés. Procede de Archidona con mujer y dos hijos. Posee espada y arcabuz.


Juan Jiménez Carvajal .Viene de Archidona con mujer y dos hijos. Son cuatro en la familia. Posee aspada y arcabuz.

Juan Luis de Valencia. Viene de Archidona con mujer y seis hijos son por tanto, ochos de familia. Aportan a la defensa espada y arcabuz.

(…) Procede de Archidona. Viene con su mujer y dos hijos Trae espada y ballesta.

Andrés de la Rubia. Viene de Archidona con su mujer y tres hijos. Son cinco en la familia.

Alonso Fernández de Crespo. Procede de Archidona. Son siete en la familia: mujer y cinco hijos. Posee espada y ballesta.

Francisco García Crespo. Viene de Archidona. Trae mujer y un hijo. Posee espada y ballesta.

Pedro Martín de la Cueva,  procede de Talavera. Tiene mujer y tres hijos. Tiene mujer y tres hijos. Son cinco en la familia. Porta espada y ballesta.

Juan SS Santiago Talavera, de Archidona. Tiene mujer, un hijo y un esclavo. Son cuatro de familia. Porta espada y ballesta.

Martín Castro, procede de la Rambla (Córdoba). Le acompaña su mujer y un hijo. Son tres en la familia. Porta espada y ballesta.

Pedro de Salas, viene de Archidona  con su mujer y dos criados. Trae espada y ballesta.

Andrés SS Becerra. Viene con su mujer y seis hijos. Son ocho en la familia. Procede de Archidona. Porta espada y ballesta.

Domingo Martín, de Archidona. Mujer y tres hijos. Porta espada y arcabuz.

Pascual García. Procede de Morón. Viene con su mujer y un hijo. Son tres en la familia. Porta espada y arcabuz.

(…) de Córdoba. Viene del Pedroso con su mujer y cuarto hijos. Trae espada y arcabuz.

Pedro Ruiz. Viene de Archidona Su familia la compone Su mujer y seis hijos.

Juan Fernández Gabriel, de Archidona. Mujer y cuatro hijos. Trae espada y ballesta. Son seis de familia.

Alonso Ramos. Procede del Viso- tierras de Sevilla. Viene con su mujer y cinco hijos. Son siete en la familia.

Pedro López Carpintero, de  Archidona. Viene con su mujer y cuatro hijos. Son seis personas en la familia. Trae espada y ballesta.
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Gonzalo Ruiz Palomo. Procede de Archidona. Viene con su mujer y un hijo- Son por tanto, tres de familia. Porta espada y arcabuz. 

Francisco García. Viene de Archidona con mujer y dos hijos. Posee espada y arcabuz. Son cuatro de familia. Trae espada  y arcabuz.

Alonso Ruiz Parrado. Viene de Archidona  con mujer y un hijo. Posee espada y arcabuz.

Llorente García de Albaida. Viene de tierras de Sevilla con mujer e hijo. Porta espada y ballesta.

Pedro Gómez. Procede de Morón. Viene con mujer y tres hijos. Son cinco en la familia. Porta ballesta y espada.

Alonso (…). Procede de Nogales, tierras del Ducado de Feria. Trae mujer y cinco hijos. Son siete en la familia. Porta espada y ballesta.

Alonso Ruiz de Montemayor. Viene de Archidona con cuatro hijos y mujer. Son seis de familia y trae una espada.

Bartolomé (…). Procede de Archidona. Su familia está compuesta de cuatro hijos y su mujer. Porta espada.

Juan Ramos el Mozo. Procede del Maestrazgo de Santiago -León. Trae mujer y un hijo. Porta espada.

(…) Blasco. Procede de Archidona. Viudo. Trae espada y ballesta.

Juan Ramos el Viejo. Procede de tierras del Maestrazgo de Santiago- León. Son cuatro en la familia. Mujer y dos hijos. Porta espada y ballesta.

Pedro Martín. Procede de Archidona. Viene con mujer y cinco hijos. Son siete en la familia. Porta espada y arcabuz.

Benito Fernández.  Viene de Guadiaro con mujer y cinco hijos. Son siete en la familia. Porta espada y arcabuz.

Lucas Martín. Viene de Archidona con mujer y tres hijos. Porta espada y ballesta.

Juan Domínguez. Viene de Archidona con mujer y dos hijos. Porta espada y ballesta.

Juan Crespo. Procedente de Archidona, llega acompañado de su mujer y ocho hijos.
 Son diez en la familia. Porta espada y ballesta

Juan Martín de la Losa. Procedente de Archidona, viene acompañado de su familia compuesta por su mujer y tres hijos.


Bartolomé de Torres. Viene acompañado de su mujer. Porta espada y ballesta.
Gonzalo Martín. Procedente de Teba, viene con mujer y un hijo. Porta espada y ballesta.

Juan (…). Procede de Cabra y viene con su mujer y seis hijos. Trae espada y arcabuz.

Alonso del Puerto. Procedente de Archidona llega con su familia que está compuesta por diez personas: mujer y ocho hijos. Porta espada y ballesta.

Cristóbal (…) Albaida. Procedente de tierras de Sevilla, trae mujer y seis hijos. Porta espada y ballesta.

Juan García de Pedro Andrés. Procedente de Archidona, le acompañan cuatro hijos y su mujer. Porta ballesta y espada.

Bartolomé (…). Mozo (soltero) de Archidona.

Pedro Macías. Viene (…). Viene con su mujer y dos hijos. Porta ballesta y espada.

Pedro Alonso de Villalba. Procede de Villalba. Le acompañan su mujer y seis hijos Porta espada y ballesta.

 Juan Gonzáles Cantalejo. Procede de Osuna. Le acompañan cuatro hijos y su mujer. Son seis en la familia. Porta espada y arcabuz.

Alonso Lucas. Procede de Archidona. Viene con su mujer y tres hijos. Porta espada y Arcabuz.

Tomás (…). Viene de Archidona con mujer y tres hijos. Porta espada y arcabuz.

Juan de Santiago. Procedente de Villalba llega con tres hijos y su mujer. Porta espada y arcabuz.

Andrés Hernández. Procede de Archidona. Trae mujer y dos hijos. Porta espada y arcabuz.

Martín (…). Viene de Archidona con su mujer y un hijo. Porta espada y  arcabuz. Son tres de familia.

Francisco de Morales. Procede de Nogales (Badajoz). Su familia está compuesta de tres personas, mujer e hijo. Porta espada y arcabuz.

Francisco de Alba. Viene de Archidona con mujer y cuatro hijos. Porta espada y arcabuz.

Juan Gallego el Viejo. Viene de Archidona con mujer y cuatro hijos. Porta espada y ballesta.

Andrés (…) Carvajal. Viene de Archidona con su mujer. Porta espada y ballesta.

Domingo López. Procedente de Rute, trae mujer y cuatro hijos.

Bartolomé (…) Robles. Viene de Archidona con mujer y dos hijos. Porta arcabuz.

Francisco Ruiz de Sevilla. Viene de Archidona con su mujer.

Pedro de Alba. Viene de Archidona con su mujer. Porta espada y ballesta.

Antón Muñoz. Viene de Archidona con su mujer y un hijo. Porta espada.

 Miguel Escobar. Viene de Archidona con su mujer y tres hijos. Porta espada y arcabuz.

Pedro (…). Viene del Pedroso con su mujer y un hijo. Porta espada y arcabuz.

Cristóbal ((…) Escobar. Viene de Archidona con su mujer. Trae espada y arcabuz.

Juan Pérez. Viene de Archidona con mujer y dos hijos. Son cuatro de familia. Porta espada y arcabuz.

Juan García de la Crespa. Procede de Archidona. Viene con su mujer y cinco hijos. Porta espada y ballesta.

 Cristóbal Parrado. Procedente de Arjona, viene con su mujer y tres hijos. Porta espada y arcabuz.

Antón Fernández. Mozo. Viene de Archidona Porta espada y ballesta.

García (…). Viene de Archidona con su mujer y cinco hijos, espada y arcabuz.

Francisco Ruiz.  Barbero. Trae mujer y cuatro hijos. Porta espada y arcabuz.

Domingo Franco. Procedente de Archidona, viene con su mujer y dos hijos. Porta espada y ballesta.

Jesús (…). Procedente de Antequera viene con mujer y cuatro hijos. Porta espada y arcabuz.

Juan López Cano. Procedente de Rute viene con mujer y tres hijos. Porta espada y arcabuz.


Esteban Bellido. Viene de Archidona. Mozo (soltero).

Juan Martín de Antequera. Procede de Archidona. Viene con su mujer y seis hijos Porte espada y arcabuz.

Pedro Fernández (…) Procede de Archidona. Viene con su mujer y  dos hijos. Porta espada y arcabuz.

Marcos Clavero. Procedente de Porcuna, viene con mujer y un esclavo. Porta espada y arcabuz.

Elena Martín. Viuda, procede de Archidona.

Elvira de Alfaro. Viuda  que procedente de la Rambla viene con tres hijos y un esclavo.

Marina Ruiz. Viuda. Procedente de Archidona viene con sus tres hijos.

Juan Martín. Viene de Archidona  tres hijos.

(…). Procedente de Archidona, viene con mujer, dos hijos y y un esclavo. Porta espada y ballesta.

Locas Cuadra. Es el beneficiado, (cura).

Diego de Baena. Beneficiado (cura). Viene con una prima y dos cuñados. Todos ellos son mozos (solteros)

Jinés Fernández. Es el sacristán. Mozo (soltero)

Francisco López Argüelles. Procedente de Archidona, llega con mujer y tres hijos. Porta espada y ballesta.

Domingo López Albañil. Procede de Vélez. Viene con su mujer.

López Mindelace. Procede de Burgos. Viene con su mujer. Porta espada y arcabuz.

Cristóbal Ruiz. De Archidona. Viene con mujer y tres hijos. Porta espada y arcabuz.

Antón Ruiz Delgado. Llega procedente de Archidona con mujer y tres hijos. Porta espada y arcabuz.

Junto con estos nuevos vecinos, tenemos que contabilizar aquellas otras familias de cristianos viejos, que convivieron con los moriscos  antes de ser estos  levantados de la Villa. Eran los cristianos viejos:

Gaspar Asensio. Mujer y cuatro hijos. Tiene espada y ballesta.

Juan de Cárdenas. Tiene mujer y cuatro hijos.

(…). Pérez. Viene acompañado de su mujer. Tiene espada y arcabuz.

La viuda de Pedro de Navas. Tiene siete hijos.

La viuda de (…) Fernández. Tiene un hijo.

Bartolomé Camacho. Tiene mujer y dos hijos. Posee espada y arcabuz.

domingo, 6 de julio de 2014

Visita al Cerro Fuerte

Nunca estuve en el Cerro Fuerte y no fue por falta de interés en visitarlo sino porque siempre pospuse la visita para el mañana. El mañana es hoy y si el día 22 me siento con fuerzas y ánimo tal vez me arriesgue a darle satisfacción a mi deseo. Este monte emblemático en la alta Axarquía malagueña es un lugar turístico e histórico desde donde contemplar una singular y majestuosa vista panorámica de toda la zona oriental de la provincia de Málaga. Es por esto por lo que debemos de pensar, cuando nuestros pies pisen estas alturas, que en épocas de invasiones, los moriscos que dominaron la zona hasta el año de nuestro Sr. Jesucristo de 1492, instalaran en su cumbre un fortín desde el cual comunicar con las fortalezas de la zona y a través de ellas con Granada, capital del último reino musulmán de Al-Andaluz. En el año de 1569 parece ser que algún elemento arquitectónico quedaba de este fuerte dado que, Mármol de Carvajal asegura que, con motivo del levantamiento de los moriscos, en él se refugió el famoso monfí Andrés el Xorairán que a la sazón era vecino de Sedella.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Rubite: una aldea desaparecida


                       RUBITE: Una aldea desaparecida.

   A media legua de Sedella muy cerca de Salares, junto al camino que va al pago de los Patricios, existía en la segunda mitad del siglo XVI una aldea con 20 familias de musulmanes que, tras la conquista de Granada, se vieron forzados a practicar el cristianismo.  Se le llamaba al lugar Rubite. Esta aldea tenía una iglesia con su torre. Delante de la Iglesia, una plazoleta que se prolongaba hacia el norte con una calle y diez viviendas a cada lado de la misma. El cura o beneficiado, que era el mismo que el de Salares, se llamaba Gonzalo Ortega. Tenía la dicha aldea, una era en sus proximidades y junto a ella el cementerio. Por debajo, junto al río existía un molino de agua que  les proporcionaba a sus cien habitantes la harina con la que cocer el pan. De él aún quedan restos arqueológicos.  
    Cuando se expulsan a los moriscos de todo Bentomiz, sus habitantes prenden fuego a todas las casas las cuales, se quedan sin techo y en alberca. Sólo algunas viviendas quedan en buen estado porque sus moradores confían en un próximo regreso. De esta forma, Rubite y todos los pueblos vecinos quedan como tierra quemada, humeantes, silenciosos y sin población alguna. Ya no volverían jamás.

   Con posterioridad hacia 1571 procedentes del interior peninsular llegan familias de cristianos viejos que vienen a repoblar estos lugares. El número de las que llagan son la mitad de las que habían antes de ser levantados los moriscos. Esta fue la razón por la cual ya no se volvió a repoblar ni Beniscalera que se agregó a Salares, ni Rubite que se anexó a Sedella. 

   A este lugar, en donde estuvo situado el caserío de Rubite, se le ha venido llamando los caserones. Las tierras de este pequeño municipio de ciudadanos moriscos se repartieron entre  los nuevos pobladores de la villa de Sedella en su mayoría procedentes de Archidona. Su municipio quedó en el año de 1572 anexado al término municipal de la dicha Villa.

   Con el paso del tiempo,  la memoria histórica olvidó la lógica de estos hechos y en sustitución de la misma, fantásticas leyendas intentan esclarecer y explicar la desaparición de estos pequeños municipios atribuyendo la causa a enfermedades raras,a epidemias y a pandemias.

                                                                          Manuel Castro.

jueves, 19 de diciembre de 2013

BAÑOS PÚBLICOS DE SEDELLA- MÁLAGA

 Los baños árabes  de Sedella en la Baja  Edad Media.

     Todas las ciudades y villas islámicas de Al-andaluz tenían en las cercanías a la puerta de entrada de las ciudades y villas el baño público. Era éste un lugar no sólo destinado a la higiene personal sino también un espacio de ocio, mercadeo y alterne. Para un musulmán es preceptivo asearse antes de orar en la mezquita y por esta razón baños públicos y mezquita se encontraban próximos. Rastreando en Sedella estos equipamientos de las ciudades y Villas árabes, encontramos en el Cercado, en la calle Rodalcúzar un  modesto edificio que reune todas las características de ser uno de estos baños.
Fachada sur de los baños

     Consta este edificio de una planta baja  que en si misma es una alberca rectangular de 5 x 10  metros. Sobre la mitad de la superficie de la misma se construye una estancia diáfana en forma de L que deja al descubierto parte de la piscina. Hacia esta parte descubierta, esta planta se abría  mediante  cinco arcos de ladrillo visto, en la actualidad cegados, pero que se pueden apreciar desde el interior de la misma. Éstos a su vez  se apoyan sobre otros que los sostienen y que se cimenta en al suelo de la piscina. Queda de ésta forma toda la alberca comunicada por la ojos de los arcos inferiores.
Arco y escalera de bajada.
   El suelo de la alberca está cubierto por losetas mazaríes y unas escaleras, situada en una  de las esquinas de la piscina, nos facilita el acceso a la misma. 
     La parte del fondo, en la que aparece una ventana, ha sido enfoscada recientemente. Es probable que en su lugar hubiese  un  quinto arco cegado    perpendicular a la fachada sur.
Uno de los arco que comunica con  la parte cubierta de la alberca
      El tránsito entre la parte cubierta de la alberca y la exterior se realizaría a través de cinco arcos de medio punto. Asimismo también se podía transitar por los alrededores de la misma. La parte Sur y Oeste del edificio quedaba cerrada al campo mediante  unas altas y gruesas muralla de piedra que debieron de  formar parte del cercado o muralla defensiva de la villa fortaleza de Sedella.

Estancia interior con cuatro arcos que se
abren a la alberca.
     Del edificio original sólo quedan los arcos y paredes. Suelos y entresuelos fueron pasto  de las llamas que prendieron la desesperación e impotencia de los moriscos al saber de la sentencia real de ostracismo y  destierro.          Posteriormente, la nueva población, venida     fundamentalmente de Archidona,  lo reconstruyó como vivienda, añadiéndole una planta a lo existente.  
     Lo que fue la estancia en donde se tomaba el té, se jugaba al ajedrez y conversaban los moriscos, posteriormente se usó de pajar y cuadra. A tal fin los arcos fueron cegados. Otra razón por la que pudieron ser cegados está relacionada con la vivienda que parece ser se construyó con posterioridad, una vez que el inmueble se le otorgó como vivienda a reparar a alguno de los cristianos viejos que vienen a repoblar la villa en el año 1570.

 
      Los baños son actualmente propiedad privada y nunca han tenido el referente histórico que recientemente le venimos dando.
Basta mirarlo para apreciar la necesidad que tienen de una restauración a su estado original. Todo el edificio se encuentra en ruina a la espera de que los organismos públicos actúen para que este monumento islámico con más de seis siglos de antigüedad, sea conservado  como testimonio del pasado árabe de la Villa de Sedella.  



                                                                                                            Manuel castro




miércoles, 18 de diciembre de 2013

El exido o ejido

Los ejidos, que actualmente aún existen en pueblos y ciudades, fueron hasta tiempos recientes lugares de encuentro de pastores y descansadero de ganados trashumantes. En los tiempos modernos  con la estabulación  del ganado, la trashumancia decae y como consecuencia los ejidos pierden su función y desaparecen. Posteriormente al construirlos,  se transforman en un barrio más  a las afueras de las  ciudadades.
 Al ejido de Sedella llegaban dos vías pecuarias, también llamadas cañadas de las cabras. Una de ellas venía de Canillas de Aceituno y la otra, de las sierra Tejeda procedente de Alhama. Ambas tenían su lugar de encuentro en el "exido" o ejido. El ancho de estas cañadas era de una soga toledana. Esta medida de longitud utilizada durante la Edad Moderna equivale a ocho metros lineales. Por ellas se trasladaban los rebaños de unos lugares a otros.
Los ganados que a través de estas cañadas llegaban a Sedella tenían un espacio en donde descansar y pacer, éste era el ejido. Se encontraba éste  situado al sur del la villa, hacía Vélez,  era de propiedad comunal y llegó a tener, según se desprende de la lectura del catastro que de Sedella hace el Marqués de la Ensenada en el año de 1752, una extensión de más de cuarenta  obradas de ara de menchones y secanos. 
Cuando se encontraba en funcionamiento la tenería de Sedella, la llegada de animales especialmente cabras al ejido,  eran frecuentes. Mientras descansaban de su largo viaje y pacían, sus dueños  ajustaban el precio de sus pieles que sería la materia prima de aquellas tenerías. Si el trato no llegaba a feliz término, los rebaños podían seguir pastando en la Sierra Tejeda en donde había ochocientas fanegas de tierras comunales a su disposición.
Las vías pecuaria que desde el ejido partían hacia la sierra y hacia Canillas de Aceituno,en las proximidades del pueblo, discurrían por las afueras de la Villa y ésta se comunicaba con su ejido mediante puertas que se cerraban en momentos de epidemias, pandemias o ante cualquier otro peligro. Como  manifiestan los documentos de la época, el pueblo en si mismo era una fortaleza  en la que, se integraba el castillo y cuando éste ya muy arruinado y abandonado por su alcaide, Melchor Pérez , pierde su valor defensivo durante el s.XVI, será la iglesia junto al cementerio anexo, el nuevo fuerte de Sedella. Es muy probable que al  final del estrecho callejón que conduce de la Plaza al Ejido por la derecha, hubiese un postigo de entrada a la Villa desde el Ejido. De la misma manera, otra puerta, se abría en Ermita hacia los caminos que desde aquí partían hacia Vélez, Salares y Rubite, según consta en los los libros de Apeo de la Villa. En este tiempo de 1572 aún no se había edificado la ermita y en su lugar había una era. En el Cercado, un tapial o cerca cerraba el espacio habitado al campo. Por estas puertas y por la puerta del Mesón que se abre al camino de Canillas de Aceituno, la villa-fortaleza se comunicaba con el exterior y así, campesinos que regresan de sus campos al atardecer, arrieros, traficantes, ganaderos, vagabundos...entrarían a la ciudad una vez pasando  el fielato, si encontraban su puertas abiertas.
   Todas las ciudades y villas islámicas tenían en las cercanías a la puerta de entrada el baño público. Era éste un lugar no sólo destinado a la higiene personal sino también un espacio de ocio, mercadeo y alterne. Para un musulmán es preceptivo asearse antes de orar en la mezquita y por esta razón, baños públicos y mezquita se encontraban próximos. Rastreando en Sedella estos equipamientos de las ciudades y Villas árabes, encontramos en el Cercado un  modesto edificio que reune todas las características de ser uno de estos baños. 
     Consta este edificio de una planta baja  que en si misma es una alberca rectangular de 5 x 10  metros. Sobre la mitad de la superficie de la misma se construye una planta diáfana en forma de L que deja al descubierto parte de la piscina. Hacia esta parte descubierta, esta habitación superior se abre  mediante  cinco arcos de medio punto en ladrillo visto que a su vez,  se apoyan sobre otros que los sostienen y que se cimientan en al suelo de la piscina. Queda de ésta forma toda la alberca comunicada por la ojos de los arcos inferiores. El suelo de la alberca está cubierto por losetas mazaríes y unas escaleras situada en una  de las esquinas de la piscina, nos facilita el acceso a la misma. Es todo el conjunto un bonito espacio en donde tomar un té o jugar una partida de ajedrez si no fuese porque actualmente se encuentra en ruina y a la espera de restauración.
En cuanto a la mezquita, ésta probablemente estaba situada en el Arroyo. Cuando llagan los cristianos la transforman en iglesia, como era preceptivo en los nuevas villas conquistadas. Por poco tiempos sería la iglesia vieja en tanto que, se va construyendo una nueva, en la Plaza. Junto a la mezquita o iglesia vieja se encuentran las casas señoriales de la Villa. Todas ellas tienen sus huertos anexo y su caballerizas en los bajos. Una de estas casas es la del beneficiado o cura Diego de Baéna, uno de los tres curas que tenía Sedella en el año de 1572. La iglesia vieja o antigua mezquita, cuando deja de tener función religiosa, se transforma en una de estas grandes casas que se asientan en torno al Arroyo.
                                                             
 Manuel Castro y Gálvez

sábado, 26 de octubre de 2013

Genealogía de los Gálvez de Sedella

 Genealogía de los  Gálvez ¿De dónde proceden los Gálvez de Sedella?  .http://www.bisabuelos.com/lib/luisiana01.html
       
Comencemos por el origen del apellido Gálvez. Los cronistas antiguos, utilizan un estilo castellano, noble y llano, que procuraremos conservar. Este apellido de Gálvez -dice don Ramón Lazo y Ortega, cronista del rey Carlos III- es tan noble como antiguo en España. Podemos prescindir de la cuestión que tocan algunos autores genealogistas sobre si es, o no, patronímico; derivándolo -los que están por la afirmativa- de Galva o Galvo (nombres ro-manos), o atribuyéndolo -los que llevan la negativa- al solar, o señorío de esta familia, por haber algunos lugares de este nombre en España. Los antepasados de Matías y Bernardo acreditan su solar, y apellido con la preposición de por muchos siglos, circunstancia que demuestra no ser, o haber dejado de ser, patronímico.

Ha sido fecunda, y feliz esta familia en hijos ilustres, que hicieron casas en Aragón, Cataluña, y Andalucía, después de la conquista de Teruel, y la famosa batalla de Clavijo (año de 834), a la que asistieron.
  Por los años de 1219 vivía en Teruel don Rodrigo Gómez de Gálvez. De Teruel proce-dían los Gálvez que participaron en la conquista de Córdoba, aunque, siglos atrás -como enseguida veremos- tenían su solar en Vizcaya.  En Santaella, castillo y villa de la jurisdicción de la ciudad de Córdoba, se establecieron los Gálvez desde su conquista, hecha en 1240 por el santo rey don Fernando, en cuyo asalto se distinguieron los Gálvez, subiendo unos al muro, y entrando otros por un postigo; por cuya acción se denominó desde entonces una rama de esta familia Gálvez del Postigo, y después con sólo Postigo, que conservan hoy. No constan los nombres de los primeros Gálvez establecidos en Santaella, por el extravío de los libros de población.   Los Gálvez de Santaella tienen,  como los de Macharaviaya, un escudo de plata con un árbol verde, y dos lobos.

   El linaje de los Gálvez de Santaella tenía antiguamente su solar a una legua de Guernica, en Vizcaya. En su tiempo era señor de esta casa don Juan de Gálvez, descendiente de los antiguos condes de aquel señorío, y citado en las crónicas del rey don Juan II (1406-1454), y de don Ortuño IV. Las tres veneras o conchas las añadieron los Gálvez desde la famosa batalla de Clavijo, en que se hallaron los de esta familia el año de 834. El uso de los dos lobos (armas propias de los señores de Vizcaya) acredita el noble origen de los Gálvez de aquel señorío, de quienes descienden los de Santaella, dónde vivieron con el lustre correspondiente a su clase, señalándose sus hijos, tanto en las armas, como en las letras. Excedió a todos don Antón de Gálvez que después de muchos y señalados servicios en la guerra contra los moros del reino de Granada, se distinguió particularmente en la conquista de aquel reino, concluida por la entrega de su capital a los Reyes Católicos el 2 de enero de 1492. Entre otra mercedes concedieron sus majestades católicas a dicho Antón de Gálvez la de entierro y asiento fijo y privativo para su persona, y descendientes en la iglesia parroquial de su domicilio -que era la ciudad de Santaella-, como tanbien lo conservan hoy los Gálvez en la de Macharaviaya, en un banco propio de esta familia. Fue dicho don Antón de Gálvez (nacido ca. 1470) padre común de varias ramas que de esta familia se establecieron en distintos lugares de Andalucía. Casó con doña Luisa Gómez Postigo y, entre otros hijos tuvieron a Alonso de Gálvez (ca. 1500) que, como sus padres, continuó viviendo en la ciudad de Santaella, vecina a Córdoba.  Don Alonso tuvo dos hijos, uno llamado Juan y otro Pablo. Pablo de Gálvez (ca. 1530) se estableció en Sedella (Málaga). Una de sus sucesoras fue doña María de Gálvez, madre de don Juan Granados y Gálvez, y de fray José Joaquín Granados y Gálvez que nacieron y vivieron en Sedella de jóvenes, en torno al año 1740. Este último fue capellán de don Miguel de Gálvez. Fue frayle franciscano y emigró como misionero a Nueva España en donde fue nombrado obispo de Sonora, Méjico. Escribió en 1778 Tardes americanas, una historia de la Nueva España desde los toltecas hasta mediados del siglo XVIII (11). En las páginas introductorias hace un resumen de la genealogía ascendente de los Gálvez hasta don Antón de Gálvez, el ilustre caballero que intervino en la conquista de Granada en 1492. Don Juan de Gálvez, el otro hijo de Alonso, tuvo un nieto llamado don Diego de Gálvez, nacido en Santaella en el año de 1571. Su padre, llamado también Alonso, había sido heredado por sus servicios militares con unas casas y huertas en las villas malagueñas de Benaque y Macharaviaya. Esta fue la razón por la que don Diego se traslado a vivir a Macharaviaya. Allí recibió el nombramiento de regidor perpetuo de esa villa e inicia la saga de los Gálvez de Marcharavialla.
   Concretando en lo que concierne a los Galvéz de Sedella:
Antón de Gálvez participa en la conquista de Granada cuando tenía 22 años. Si instala en Santaella-Códoba. Tiene varios hijos uno de ellos, Alonso vive como su padre  en la misma ciudad cordobesa y tiene dos hijos ca.1500. uno es Juan cuyo nieto Diego se asienta en Marcharavialla y el otro Pablo, que  viene a vivir a Sedella. Durante todo el siglo XVII no tenemos información por escrito de la genealogía de esta familia en Sedella, pero es evidente que todos los Gálvez en esta villa asentados, pertenecen en sus origen a la misma familia.Todos son descendientes de Pablo de Gálvez. 
 D. José  Joaquín Granados y Gálvez que nació en Sedella en el año de 1734 nos da algo de luz sobre el pasado de su familia. Este ilustre sedellano marchó a Méjico cuando tenía diecisiete años.  En la introducción de su obra histórica que escribe sobre Méjico, nos cuenta cómo "cuando vivía en Sedella con su amada madre María de Gálvez y su hermano Juan Granados y Gálvez sentía ya, muy de niño, en su alma la vocación religiosa." Es por esto que, una vez establecido en Nueva España (Mejico),cuando tenía 17 años, ingresó en los franciscanos y se ordenó sacerdote, llegando a ser el  obispo del Estado de Sonora durante los años de(1788-1794). No dice nada D. José Joaquín  de su padre y nada sabemos de él. Se desconocen las razones que motivan este silencio.
 En Sedella quedó su hermano Juan Granados, gozando las excelencias familiares que heredó de su madre. En el año de 1752, lo encontramos, como uno más de los testigo, abalando y firmando la veracidad de lo que se registra en el catastro del Marqués de la Ensenada relativo a Sedella. Éste  sedellano debió de embarcar con posterioridad hacia Nueva España durante la segunda mitad del siglo XVIII ya que, en el año de 1801, según un documento de arribada que o encontré investigando  documentos de Sedella en el Archivo Histórico Nacional, desembarca en el puerto de Cádiz procedente de Vera Cruz- Méjico. En la fragata Nrª. Sra. del Pilar alias la Fortuna. Regresaban también con él D.Pedro Granados y Peña, tio suyo y  que había sido prebendado de la catedral de Méjico y tres sobrinos más: D. Antonio Gálvez, D. Antonio Cabello y D. José Ocaña. Todos ellos son naturales de Sedella. También vienen con ellos dos criados: Fermín Jiménez natural de Sedella y Andrés de los Montes, indio.
De la relación de parentesco que tiene D.Juan Granados con el prebendado de la catedral de Méjico podemos deducir que éste era hermano de su padre del cuál nada conocemos.
Nada quedó en la memoria histórica de Sedella sobre esta familia de los Granados. Tal vez el topónimo, que señala el pago de lo que hoy es el Arroyo Granados, podría tener alguna relación con ellos. Por el contrario si que persisten los Gálvez.
 En Sonora, uno de los estados federados al Noroeste de Méjico, un pueblo fundado por la familia Durazo en el año de 1821, lleva el nombre de Granados en honor a José Joaquín Granados y Gálvez segundo obispo de Sonora. 
 Añadir finalmente que D. José Joaquín llevaba con orgullo el haber nacido en Sedella como lo demuestra el hecho de que, al referirse a su tierra natal, lo manifiesta en estos téminos: "Mi querida y amada patria  Sedella" y en otra referencia dice "Sedella meció mi cuna".
               Dejó el Sr Obispo una obra histórica escrita de la Nueva España que arranca en el  periodo precolonial  y que termina en el siglo XVIII, actualmente muy revalorizada entre los historiadores y eruditos. Se llama la obra: Tardes Americanas                                    
                                                                     Manuel C. Gálvez.


sábado, 7 de septiembre de 2013

Las tenerías

SEDELLA 1572. UNA TENERÍA JUNTO A UN CEMENTERIO.               

     Las ciudades y villas, durante la Edad Media, se protegían de la violencia reinante mediante la construcción de murallas que se abrían al exterior de recinto urbano, hacia el campo, a través de puertas, postigos y portazgos. Estos muros, que delimitaban el espacio habitado de las ciudades y pueblos y lo separaban del campo circundante, con frecuencia estaba formado por las paredes  de las casas que a tal fin se fortalecían adosándoles contrafuertes, pie de amigo y empequeñeciendo huecos y ventanas. Cuando un espacio quedaba sin protección se construía un muro que completaba el cercado.  En Sedella,  hacia el Este y el Oeste  las paredes traseras de las casas de la calle Llana y Dayre que daban al campo, alineadas unas con otras, definían el límite del casco urbano protegido. En el sur  se construyó un cercado cuya  puerta  comunicaba con el "exido" o ejido.  De esta formal, la memoria histórica del pasado nos conserva para este espacio el nombre de "Cercao" y por otra parte, la Puerta del Mesón nos recuerda la entrada y salida de Sedella hacia el camino que iba a Canillas de Aceituno. Las puertas, en las grandes ciudades, se cerraban por la noche y se abrían por la mañana de forma que si alguien se retrasaba y llegaba a sus puertas después de anochecer, se veía obligado a pasar la noche fuera "a la luna de Valencia". De esta forma se controlaba a todo aquel que entraba o salía de la villa. En relación con este control nos queda la memoria de nuestro antecesores que  aseguraban que en época de epidemias la villa quedaba cerrada a todo forastero que llegaba a sus puertas, obligándole a continuar su camino por el norte que le llevaba a enlazar con la vía pecuaria que  subía  a la sierra, hacia Granada.
    Fuera de este espacio amurallado, a un tiro de herradura por debajo del Barrio Nuevo, como dice el Apeo, se encontraban las tenerías, lugar en donde se curtían las pieles. Aún actualmente, se le  nombrando a este espacio con el topónimo de Las Tenerías.  Estaban éstas formada por un complejo de cinco  albercas  escalonadas, todas ellas cubiertas, que contaban también con unos  tinajones y un pozo. Aún se puede contemplar, como evidencia arqueológica de aquel complejo artesanal, los tapiales de algunas de las albercas  en  los bancales bajo  los que aún permanecen enterradas. También es corriente encontrar en ellos ladrillos cerámicos, trozos  de vasijas y también restos  de los muros de estas construcciones.

  Este complejo artesanal funcionó hasta el momento mismo en el que los musulmanes tienen  que abandonar Sedella, año de 1569. Y hasta entonces, fue común la ida y venida de rebaños  de ovejas, cabras y ganado vacuno que esperaban en el ejido el momento de ser sacrificados para de esta forma hacerse con sus pieles que era la materia prima de esta actividad artesanal. Tanto por la extensión de este ejido o “exido”, descansadero de animales, como por el número de albercas en donde se curtían las pieles, se puede deducir que la proyección comercial de las tenerías sobrepasaba los límites del municipio y se extendía no sólo a Bentomiz sino también a la provincia de Granada, con la que se mantenía un intenso comercio de seda, pieles, carnes y productos agrícolas.
    Es necesario para el mantenimiento y aprovisionamiento de las tenerías que, periódicamente, se tengan que realizar sacrificios de animales, frecuentes matanzas  en las proximidades de la misma, en lugares apartados y con abundante  agua corriente.
 Arroyo de las Matanzas      Foto Fco.Santiago
Una reflexión sobre ésto, sin negar ni afirmar nada, me deja la duda de si el emblemático y legendario  Arroyo de las Matanzas pudo ser el lugar en el que se realizaran estos habituales sacrificios de animales. Este topónimo, escenario de una leyenda sobre la que se fundamenta el nombre de Sedella, tiene desde este momento otras connotaciones semánticas que por lógica, lo relacionan con la tenería. En ambos significados fuese como consecuencia de una cruenta batalla entre moros y cristianos o como consecuencia del sacrificio de rebaños en sus aguas para abastecer con sus pieles a las tenerías, la leyenda acierta en que éstas, bajaban rojas hasta el mar entre las adelfas y cañaverales de sus orillas.  
En este espacio de la tenería que debió llegar hasta el Picadero que está más abajo,  aún se encuentra una alberca semienterrada, enlosada con pavimento mazarí que bien pudo pertenecer a este complejo artesanal de la tenería.
El desagüe de la dicha alberca se encuentra a un nivel inferior al de los llanos del "picaero". Se construyeron a finales del siglo XIX, al colmatar el arrollo de las tenerías al cual desaguaría en principio la mencionada alberca. Ello nos lleva a pensar que  la funcionalidad de la misma no pudo ser la de regar dichos llanos sino mas bien estaría relacionada con la tenería.Tenemos por consiguiente otro elemento testimonial en perfecto estado de lo que podríamos llamar el legado histórico de los musulmanes en Sedella
    En relación a la faraónica obra que  supuso la construcción de los llanos del Picadero anotar que fue un señor adinerado y su señora Eulalia Azpiazu Garmendia que llagados a Sedella procedentes de las Vascongadas, en el llamado Arroyo de las Tenerías abren un tajo de trabajo para  colmatarlo con herramientas tan simples como el pico y la pala, el burro y el serón. Su objetivo no era otro que el de conseguir suelos profundos donde sembrar. En el Picadero, durante el tiempo en el que escaseaban los trabajos agrícolas, se realizaban movimiento de tierras con los que se consiguieron esos amplios y hermosos llanos que a mí se me asemejan como el  mejor estadio de fútbol para las olimpiadas de 2024.
      Los ciudadanos musulmanes, que hasta el año 1570 habitaron la villa de Sedella, no sólo obtenían la materia prima  para el curtido de  las pieles sino que también, con ellas debieron de elaborar objetos y útiles  para la agricultura, el ganado y  las personas: Calzado, zahones, odres para el vino,  correajes, monturas,… debieron ser útiles con los que  comerciaba  y se intercambiaban productos con los pueblos vecinos.
      El agua entre otros, es elemento básico  y necesario en esta actividad artesanal. A fin de llevarla hasta este lugar, se construye una acequia que viniendo del molino que está cerca de la sierra, cruza la actual calle Llana, y cuando llega a la Plaza tuerce a la derecha y   escondida por los bajos de la Casa Torreón, llega a cada una de las cinco  albercas, solucionando  de esta manera el necesario abastecimiento de agua a las tenerías. Actualmente la dicha acequia se encuentra soterrada bajo el pavimento de la dicha calle. También tenemos testimonios escritos  de la existencia de un pozo en las proximidades de las mismas.
     Una infraestructura de este tipo, compleja y extensa en sí misma, me hace pensar que la propiedad de la tenería  debió de ser, más bien que de una familia, del Concejo  Municipal de la Villa y en ella  solidariamente, los vecinos se debieron de repartir mancomunadamente el trabajo.
Fto. Fco.  Santiago.
   Junto a la tenería, por encima de la carretera que nos lleva a Salares, en unos bancales que han sido edificados recientemente, siempre se han encontrado huesos enterrados en el subsuelo. En principio  tendríamos que sospechar que dichos restos óseos pertenecieran a algunos animales muertos accidentalmente a los que, una vez aprovechadas sus pieles, se les hubiesen  enterrado allí mismo. Aunque esta deducción aparece en principio como razonablemente lógica por su proximidad a la tenería, existen otras alternativas que la cuestionan, la desdicen y se le oponen: Un vecino me contaba, que los restos óseos aparecidos en este lugar, no son restos de animales sino restos humanos de un antiguo enterramiento provisional  que se habilitó, cuando  una epidemia ocasionó tal número de defunciones,   que el cementerio oficial, anexo a  la iglesia, no daba abasto. La memoria histórica de nuestros antepasados nos  ha dejado esto  en el recuerdo, como segunda opción. A él, se lo contaba su padre. Y yo también recuerdo haberlo oído de niño. Al margen de estas elucubraciones, y como tercera opción, sin afirmar ni negar lo antedicho, me queda la duda de si podríamos estar hablando del cementerio  de los moriscos, dado  que se desconoce el lugar donde estuvo situado.

 Una pequeña cata arqueológica, que por otra parte es preceptiva en las construcciones urbanas, nos hubiese clarificado la cuestión pero, como siempre, hemos llegado con retraso y de nada sirve lamentarse de que en su día no se hiciera.
    Con motivo de    la rebelión y levantamiento que habían protagonizado los moriscos  que habitaban la falda sur de la Cordillera Penibética , después de haber sido vencidos por las tropas de su majestad Felipe II , en el año de 1570, la represión fue brutal. Se   ordenó la expulsión de todos los musulmanes que habitaban las Alpujarras, Almijara, Bentomiz y la Serranía de Ronda y como parte de un todo, a los vecinos de Sedella. Eran éstos musulmanes que compartían  este espacio con seis cristianos viejos que ejercía sobre ellos funciones administrativas de vigilancia, policía y  control desde 1492 año  en el que  fue conquistado el Reino de Granada. 
   La orden era tajante y no deja otra salida más que la de  cumplir con el decreto  expulsión. Y así, Luis Almuedan, Jorge Alguacil, Alonso Abenomar… con sus familias y otra 230 familias más, con hijos de todas las edades y burros cargados con sus enseres, tienen que abandonar sus humildes casas y haciendas y al espacio que ellos y sus antepasados habían venido transformando y acomodando a sus necesidades desde mediados del siglo XIII. Este territorio les pertenecía en derecho. Hacía muchos años que con su esfuerzo y trabajo lo habían transformado para poder vivir en él. Nadie antes que ellos lo habían habitado. Aquí murieron sus padres y también nacieron sus hijos. Ahora no les queda solución de continuidad y su tristeza e indignación es inmensa, la impotencia ante la injusticia, infinita. Su dios, Alá, los ha abandonado.
     Bernabé Abenaudala, Cristóbal Yaya, y todos los demás vecinos de la villa  con sus familias y sus pertenencias, una mañana del mes de noviembre del 1570, parten hacia Málaga y desde allí hacia lugares incierto  del interior peninsular, lejos de la costa, hacia Castilla. Algunos llevan consigo la llave de su casa, pensando en la posibilidad  de volver y otros, con la esperanza perdida y la puerta cargada en el burro. Sedella se queda atrás en silencio, en llamas, y cubierta en humo, con sus seis cristianos viejos y su tenería destruida. Nunca más  hubo en ella actividad peletera alguna: los nuevos pobladores que años después vinieron a repoblar estas tierras, todos ellos cristianos viejos, desconocían las técnicas del curtido. De aquellas tenerías sólo queda una de las cinco albercas y algunos tapiales que sirvieron como muro de contención de los bancales que posteriormente construyen los nuevos pobladores  sobre este espacio.


LAS TENERÍAS EN LA ACTUALIDAD: FEZ Y TETUÁN
En cuanto a la etnografía y analogía para entender esta actividad, como es bien sabido, el curtido y tintado de piel tradicional se ha conservado de forma prácticamente invariable hasta nuestros días en las ciudades marroquíes de Fez y Tetuán (actualmente un reclamo turístico muy conocido de estas ciudades), gracias a las cuales podemos conocer con gran precisión los detalles de esta técnica artesanal.
Teneria en Marruecos
EL PROCESO DE CURTIDO DE LAS PIELES
Los pasos que se siguen en dichas tenerías son los siguientes:
1. En primer lugar se ponen las pieles en agua a remojo para poder arrancar el pelo, después se les limpia los restos que puedan quedar adheridos mediante baños de cal viva que sirven al mismo tiempo para endurecer la piel. Este proceso dura 20 días.
2. Tras este primer paso, se pasan las pieles a unos noques especiales menos anchos en el fondo que en la boca donde se elimina la cal utilizando excrementos de paloma que son mezclados y amasados con las pieles durante dos días, siendo luego limpiadas estas con harina.
3. Transcurridos 3 o 4 días se pisan los pellejos en un lecho de agua y se les sumerge en una pasta líquida de higos secos con el fin de darles suavidad.
4. Una vez realizados todos estos pasos se sala la piel pasando finalmente al curtido y engrasado, que convierte los cueros brutos en cueros finos. Este curtido se realiza en los noques con sustancias tratantes vegetales extraídas de la corteza de la encina y del castaño fundamentalmente.
5. Con el engrasado la piel se nutre con grasas naturales que la lubrifican y ablandan.
6. Posteriormente la piel es raspada y pulida por el lado de la carne, siendo el último paso la maceración en las cubetas de tinte con pigmentos vegetales.


7. En las tenerías de Fez y Tetuán tras realizar todos estos pasos, el cuero teñido se tiende en el exterior de la medina sobre la hierba para ser secado al sol.

                                                                                Manuel C. Gálvez