Fray José Joaquín Granados y Gálvez
En la
falda de la sierra Tejeda, entre el mar y la montaña y no muy lejos de la
costa, se encuentra la villa de Sedella. Pueblo blanco y luminoso por la cal
espesa, que en capas, cubre las paredes de sus casas.
Calles estrechas y empinadas bajan con
escalones, desde una superior que las enlazan, hacia un arroyo soterrado y
rodeado de huertas. A sus espaldas, elevadas cumbres escarpadas y orgullosas
ascienden y se juntan con el cielo buscando, tal vez, a los
dioses entre las nubes. En frente, allá abajo, se deja ver
el mar azul por entre las montañas y arroyos que hacia él
caminan.
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Sedella-Malaga |
Los orígenes
históricos de Sedella se pueden situar en el tiempo, entorno a la segunda
mitad del siglo XIII. Se puede deducir esta hipótesis, a tenor del contexto
histórico del Al-andaluz de esta época. Es en este momento del pasado mediaval cuando, al
encontrarse el Reino Musulmán de Granada con excedentes de población,
procedente de las zonas ocupadas por los reinos cristianos, ésta se instala en
la falda sur de la Penibética. De esta
forma, tiene lugar necesariamente la aparición de nuevos asentamientos que se extenderían
desde la Serranía de Ronda hasta las Alpujarras granadinas. También
fundamenta esta hipótesis el hecho de que es por estas fechas, cuando
aparecen las torres mudéjares de las mezquitas de Salares, Áchez y Corumbela.
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Hermosa la iglesia de Granados |
Es en esta villa de la alta Axarquía malagueña, en Sedella,
donde nace en el año 1734 uno de los hijos más notable de la villa :
José Joaquín Granados y Gálvez obispo, escritor e historiador que
ejercerá su misión pastoral durante la segunda mitad del siglo XVIII en el
estado de Sonora.
Se ubica Sonora al Noroeste de Méjico. En este estado
federal, una pequeña ciudad llamada Granados limita al norte con Huásabas,
al este con Bacadéhuachi, al sur con Divisaderos y al oeste con Moctezuma. Es
uno de los pueblos más bellos de Sonora ya que cuenta con hermosos paisajes,
de vegetación abundante, con cañones, cerros, montañas y corrientes de agua
que nos transmiten paz y serenidad. Este pueblo fue fundado por la familia
Durazo en 1823. Se llama Granados porque así lo decidieron sus fundadores en honor al obispo de Sonora, nacido en
Sedella, Don José Joaquín Granados y Gálvez.
Manuel Castro.
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